martes, 7 de abril de 2026

Una grúa

 

Vine a La Felicidad, pero esta vez no hablo con nadie. Escucho, eso sí, una charla. Uno de ellos es uruguayo:
-Los fulanos que me contrataron el camión (yo tenía un furgón grande) y me contrataron el camión por que se fueron de viaje una semana. Era en el centro del país, allí del Uruguay, contra el Río Negro. Había unas estancias que eran de un fulano que, bueno, en un momento estábamos ahí en el… como en una laguna que había en el campo, una laguna grande, que ellos iban a pescar ahí. Siempre acampaban en el mismo lugar. Estos fulanos. Eran como, fácil, diez, quince kilómetros de donde estaba la tranquera de entrada, a donde ellos paraban. Llegamos de noche y les digo: «Bueno, muchachos, acá si quieren que yo entre, no tengo problema, pero vayan caminando adelante, porque yo no voy a meter el camión acá y que me quede en algún hueco, en algo, enganchar alguna palizada o algo y romper todo». «No, no, no, nosotros nos bajamos, vamos adelante». Entonces iban ellos caminando adelante y yo venía atrás con el camión. Así hicimos como diez  kilómetros, hasta que llegamos. Un día, estamos en la laguna ahí, y agarra uno y dice: «Ahí viene el dueño, dice, está recorriendo la estancia». Y bueno, yo presté atención, pero no mucha, ¿No? Y de repente escucho: «chaca, chaca, chaca, chaca, chaca, cha». Y aparece el fulano; recorría las estancias con helicóptero, así que imagínate si tendría campo. Tenía tres o cuatro estancias ahí contra el Río Negro. Recorría ahí todos los campitos en el helicóptero. Y te estoy hablando de hace veinte años, ¿no? Digo, hoy día me imagino que habrá drones, habrá cantidad de cosas, pero en aquel tiempo el hombre salía a recorrer sus campos en helicóptero.
El otro tipo le dijo una cosa como: «Y es que ha cambiado todo». Pasa que justo acá yo estaba con un audio de WhatsApp y me perdí esa parte, pero después retomé la escucha de los tipos estos.
-Y yo tengo mi camioncito fiel con el que voy para todos lados. Los que no me llevan a todos lados son estos zapatos que están para miseria.
-Y ya te están pidiendo cambio.
-Así parece, che. Así parece… Bueno, yo trabajé muchos en el puerto como operario de grúa. Varios años estuve en una Brownhoist. Habían importado unas cuantas. Había mucha actividad en los puertos. Hoy día esas maquinarias están todas echadas a perder. Varias fueron a parar a los talleres de Tafí Viejo.
Bueno, siguen hablando. Creo que los entiendo. Quiero operar una grúa ahora. O, mejor: tener mi camión para recorrer las rutas y, en una de esas, conozco una mina y nos vamos en una aventura… No sé.
En realidad no quiero nada. Quiero terminar de comer acá y volver al departamento. Una grúa para levantar mis ganas necesito.

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