Una grúa
Vine a La Felicidad, pero
esta vez no hablo con nadie. Escucho, eso sí, una charla. Uno de ellos es uruguayo:
-Los fulanos que me
contrataron el camión (yo tenía un furgón grande) y me contrataron el camión
por que se fueron de viaje una semana. Era en el centro del país, allí del
Uruguay, contra el Río Negro. Había unas estancias que eran de un fulano que,
bueno, en un momento estábamos ahí en el… como en una laguna que había en el
campo, una laguna grande, que ellos iban a pescar ahí. Siempre acampaban en el
mismo lugar. Estos fulanos. Eran como, fácil, diez, quince kilómetros de donde
estaba la tranquera de entrada, a donde ellos paraban. Llegamos de noche y les
digo: «Bueno, muchachos, acá si quieren que yo entre, no tengo problema, pero
vayan caminando adelante, porque yo no voy a meter el camión acá y que me quede
en algún hueco, en algo, enganchar alguna palizada o algo y romper todo». «No,
no, no, nosotros nos bajamos, vamos adelante». Entonces iban ellos caminando
adelante y yo venía atrás con el camión. Así hicimos como diez kilómetros, hasta que llegamos. Un día,
estamos en la laguna ahí, y agarra uno y dice: «Ahí viene el dueño, dice, está
recorriendo la estancia». Y bueno, yo presté
atención, pero no mucha, ¿No? Y de repente escucho: «chaca, chaca, chaca,
chaca, chaca, cha». Y aparece el fulano; recorría las estancias con
helicóptero, así que imagínate si tendría campo. Tenía tres o cuatro estancias
ahí contra el Río Negro. Recorría ahí todos los campitos en el helicóptero. Y
te estoy hablando de hace veinte años, ¿no? Digo, hoy día me imagino que habrá
drones, habrá cantidad de cosas, pero en aquel tiempo el hombre salía a
recorrer sus campos en helicóptero.
El otro tipo le dijo una
cosa como: «Y es que ha cambiado todo». Pasa que justo acá yo estaba con un
audio de WhatsApp y me perdí esa parte, pero después retomé la escucha de los
tipos estos.
-Y yo tengo mi camioncito
fiel con el que voy para todos lados. Los que no me llevan a todos lados son estos
zapatos que están para miseria.
-Y ya te están pidiendo
cambio.
-Así parece, che. Así parece…
Bueno, yo trabajé muchos en el puerto como operario de grúa. Varios años
estuve en una Brownhoist. Habían importado unas cuantas. Había mucha actividad
en los puertos. Hoy día esas maquinarias están todas echadas a perder. Varias
fueron a parar a los talleres de Tafí Viejo.
Bueno, siguen hablando. Creo
que los entiendo. Quiero operar una grúa ahora. O, mejor: tener mi camión para
recorrer las rutas y, en una de esas, conozco una mina y nos vamos en una
aventura… No sé.
En realidad no quiero nada.
Quiero terminar de comer acá y volver al departamento. Una grúa para levantar
mis ganas necesito.
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